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Efrén Rosales hace lo mas torero y triunfa en Jesús María acompañado de Alejandro López 15 de julio de 2012/Adiel Armando Bolio Ante una estupenda entrada, mejor de lo que se esperaba en el lienzo charro Xonacatique de esta entidad jesusmariense, donde se celebran las Fiestas de los Chicahuales, se dio la novillada de feria en la que el triunfador de verdad fue el espigado Efrén Rosales al cortarle, sin cuentos, una oreja a cada uno de sus astados haciendo lo más torero de la función. En cambio su alternante, el bullidor Alejandro López, empezó bien y lo cierto es que terminó achabacanándose al buscar un indulto que no debió haberse otorgado, con la intención de lograr un triunfo “fantasma” cuando lo que le hubiera dado más valor a su quehacer era haberse tirado a matar, pero optó por la “cuerda” de la falsa vanidad. Ni hablar, porque Alejandro no es mal torero. Y el nuevo novillero, Antonio Hernández, tiene mucho camino por andar si quiere seguir en esto, pero de que tiene cualidades, las atesora, sólo hay que ir puliéndolas para tener un mejor desarrollo taurino en su todavía incipiente carrera. Se lidiaron seis ejemplares de la dehesa de Cerro Viejo, siendo dos buenos, el cuarto que fue inútilmente indultado y, el tercero, al que le dieron un inmerecido arrastre lento. Bueno también fue el primero pero terminó soseando. Regulares fueron el segundo y el quinto. Y el sexto se rajó. Alejandro López en su primer novillo ofició con voluntad a la verónica y mejor se vio en un quite por gaoneras. Su labor de muleta, previo brindis al diestro retirado y empresario taurino Ricardo Sánchez, fue a base de series, yendo de menos a más, de buenos de derechazos, destacando el temple que le imprimió a las dos últimas tandas. Por el izquierdo estuvo empeñoso y torero. Joselillinas ajustadas para terminar y mató hasta el tercer viaje para saludar desde el tercio. En su segundo, “Doctor”, número 173 y con 448 kilos, anduvo variado y dispuesto con el capote en chicuelinas y navarras. Cubrió el segundo tercio con más voluntad que lucimiento y con la franela, a un estupendo burel, le cuajó una faena larga, yendo siempre a más, aunque con alguna intermitencia, sobresaliendo su toreo derechista. Serie de manoletinas y joselillinas para concluir. Hubo petición de indulto que no debía proceder y al final, por presión al juez Pedro Julio Jiménez, éste accedió y le perdonó la vida al cornúpeta cuando el torero tuvo que haber entrado a matar. Regresó el astado a los corrales y entre división de opiniones Alejandro recorrió el anillo. Efrén Rosales a su primero, llamado “Chicahual”, poco le pudo hacer con el capote mientras que con la sarga, a un astado tardo y rajado, le sacó muletazos importantes por ambos lados, sobre todo por el perfil derecho. Adornos y estocada atravesada para cortar una merecida oreja. En el segundo que le tocó lidiar, “Manolete” de nombre, con tendencia al refugio de las tablas, se mostró variado y lucido con el capote, siendo su quehacer muleteril lo más torero del festejo, pleno de empaque y solvente autoridad por los dos pitones, sobre todo por el derecho. Finiquitó de estocada y por ello se le otorgó un apéndice. El debutante de luces Antonio Hernández en el primero que le tocó en suerte jugó empeñoso los brazos, primero, en dos largas cambiadas de hinojos cerrado en tablas y, después, en lances a la verónica. Su trasteo de muleta, a pesar de su evidente verdor, dejó ver que tiene valor y afición. Sabe resolver, tiene recursos, serenidad y cuando se acomoda corre la mano sabrosamente por ambos lados. Manoletinas como epílogo y mató de dos estocadas y tres golpes de descabello. Fue aplaudido en una exagerada vuelta al ruedo tras recibir un aviso pero la verdad es que así no se le ayuda a los chavales, la coba no es buena consejera. Al novillo, “Brujo”, se le dio benévolo arrastre lento. Y en el que cerró plaza, “Tocayo”, tras estar variado con el capote y dispuesto en el segundo tercio, tuvo que desarrollar más al tener que poderle a un astado rajado hasta lograr de manera aislada algunos muletazos de importancia. Mató bien y se le concedió una oreja. Foto: Francisco Vargas
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